La Selectividad, que hoy se llama oficialmente EvAU o EBAU según la comunidad autónoma, es el examen que decide en buena medida a qué carrera y a qué universidad podrás acceder. Cada año se presentan más de 300.000 estudiantes en toda España, y la nota que sacas pesa un 40% en tu calificación final de acceso, mientras que el expediente de Bachillerato aporta el 60% restante. No es un examen para improvisar: una décima puede dejarte dentro o fuera de la carrera que sueñas. En esta página tienes tests de práctica gratis de las seis materias clave, todos en español, para que llegues al día de la prueba con la seguridad de quien ya ha hecho el examen muchas veces.
Prepararse para la Selectividad no consiste solo en estudiar, sino en aprender a examinarte. Muchos alumnos se saben el temario y aun así pierden puntos porque no gestionan bien el tiempo, no entienden lo que se les pide o se ponen nerviosos en el momento clave. Practicar con preguntas reales rompe ese muro. Cuando ya has respondido decenas de cuestiones parecidas, la prueba deja de ser un terreno desconocido y se convierte en algo familiar.
Los tests que encontrarás aquí están pensados para eso. Cubren las materias que más alumnos eligen y que más peso tienen en la nota: Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas, Historia de España, Inglés, Biología y Física y Química. Cada test es gratuito, se hace desde el móvil o el ordenador y te da una explicación clara de cada respuesta. Así no solo compruebas si aciertas, sino que entiendes por qué, que es lo que de verdad te sube la nota.
Antes de lanzarte a los tests conviene saber cómo funciona la prueba. La Selectividad se divide en dos partes: la fase obligatoria o general y la fase voluntaria o de admisión. La fase general la hacen todos y suele incluir Lengua Castellana, Historia de España, una lengua extranjera (normalmente Inglés) y una asignatura troncal de tu modalidad de Bachillerato. La fase voluntaria sirve para subir nota: te examinas de hasta cuatro materias adicionales y se cuentan las dos mejores, ponderadas según la carrera que pidas.
Esto significa que no todas las asignaturas valen lo mismo para todos. Si quieres estudiar Medicina, Biología y Química te pueden ponderar a 0,2, mientras que para una ingeniería pesarán más Matemáticas y Física. Por eso merece la pena planificar: elegir bien las materias de la fase voluntaria puede regalarte hasta cuatro puntos extra sobre el catorce máximo. Los tests de esta página te ayudan justo en esas asignaturas que más suelen condicionar el acceso.
Lengua Castellana y Literatura es la asignatura que casi nadie puede esquivar, porque entra en la fase general. El examen suele pedirte comentar un texto, analizar oraciones, explicar la formación de palabras y desarrollar un tema de literatura del siglo XX. No se trata de memorizar de carrerilla, sino de demostrar que entiendes lo que lees y que sabes expresarte con orden y corrección.
El comentario de texto es donde más alumnos pierden puntos. Hay que identificar el tema, resumir sin copiar frases enteras y valorar el contenido con argumentos propios. La parte de sintaxis exige reconocer proposiciones, funciones y tipos de oración con soltura. Y en literatura conviene tener claros los grandes movimientos, desde la Generación del 98 hasta la poesía de posguerra, con sus autores y obras más representativos. Practicar preguntas sueltas te ayuda a fijar estos conceptos sin agobiarte.
Matemáticas II es la pesadilla de muchos y el aliado de otros, pero en ambos casos es decisiva para carreras científicas y técnicas. El examen combina análisis (derivadas, integrales, límites y estudio de funciones), álgebra lineal (matrices, determinantes y sistemas), geometría en el espacio y, en algunas modalidades, probabilidad.
La clave aquí no es estudiar, sino practicar hasta que el procedimiento te salga solo. Una derivada o una integral bien planteadas valen puntos completos, mientras que un error de signo arrastrado puede tirar todo un ejercicio. Por eso conviene hacer muchos problemas, identificar tus fallos típicos y corregirlos antes del examen. Los tests de esta sección repasan los conceptos básicos para que llegues con la base firme y no falles en lo elemental.
Historia de España entra en la fase general y abarca desde los pueblos prerromanos hasta la España actual, aunque el peso recae sobre los siglos XIX y XX. El examen suele combinar el desarrollo de un tema o estándar de aprendizaje con el comentario de una fuente histórica: un mapa, una gráfica, un texto o una imagen.
Lo que más cuesta es ordenar la enorme cantidad de fechas, procesos y personajes. Ayuda mucho construir ejes cronológicos y entender las causas y consecuencias de cada acontecimiento en lugar de aprenderlo todo de memoria. Bloques como la Guerra de la Independencia, el reinado de Isabel II, la Restauración, la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo y la Transición aparecen casi todos los años. Practicar preguntas de selección rápida te ayuda a fijar esas fechas clave sin esfuerzo.
La lengua extranjera, casi siempre Inglés, completa la fase general. El examen evalúa comprensión lectora, uso de la lengua (gramática y vocabulario) y expresión escrita mediante una redacción de tema libre o guiado. No se trata de hablar como un nativo, sino de demostrar un nivel sólido de B1 o B2.
Los puntos fáciles están en el use of English: condicionales, voz pasiva, estilo indirecto, tiempos verbales y phrasal verbs aparecen año tras año. Si dominas estas estructuras, aseguras una buena base. La redacción premia la claridad, los conectores y un vocabulario variado más que las frases complicadas. Practicar preguntas tipo test de gramática es la forma más rápida de subir nota en esta parte, porque son puntos que se ganan o se pierden por detalles concretos.
Biología es una de las asignaturas estrella de la fase voluntaria para quienes apuntan a Medicina, Enfermería, Veterinaria o Biotecnología, ya que pondera alto en muchas de estas carreras. El temario abarca la célula y sus orgánulos, el metabolismo, la genética, la base molecular de la herencia, la inmunología y los microorganismos.
El examen suele mezclar preguntas de definición, esquemas para interpretar y problemas de genética mendeliana. La genética es donde más se decide la nota: hay que dominar los cruces, las proporciones y los conceptos de dominante y recesivo. También conviene tener muy claras las rutas metabólicas básicas y la diferencia entre mitosis y meiosis. Los tests de práctica te permiten repasar estos conceptos clave y detectar qué partes necesitas reforzar.
Física y Química se desdoblan en dos asignaturas distintas en Bachillerato, pero comparten la misma filosofía de examen: aplicar leyes y fórmulas a problemas concretos. En Física entran la mecánica, los campos gravitatorio y eléctrico, las ondas, la óptica y la física moderna. En Química, la estructura atómica, el enlace, la termoquímica, el equilibrio, las reacciones ácido-base y la oxidación-reducción.
Como en Matemáticas, lo que marca la diferencia es la práctica con problemas. Saberse la teoría no basta si no eres capaz de aplicarla con rapidez y sin errores de unidades. Conviene memorizar las fórmulas fundamentales, entender qué significan y practicar hasta que el planteamiento sea automático. Los tests de esta página repasan los conceptos esenciales de ambas materias para que tengas una base sólida antes de enfrentarte a los problemas largos.
Una de las preguntas que más se repiten es cómo se calcula la nota de acceso. El cálculo es sencillo una vez lo entiendes. Tu nota media de Bachillerato aporta el 60% y la fase general de la Selectividad el 40%. Esa suma da una nota sobre diez, que es la que necesitas para entrar en la mayoría de las carreras. Pero si la titulación que quieres tiene mucha demanda, la fase voluntaria entra en juego: sumas las dos mejores materias ponderadas y puedes llegar hasta un máximo de catorce puntos.
Esto explica por qué dos personas con la misma nota en la fase general pueden acabar en carreras distintas. Quien aprovecha bien la fase voluntaria gana ventaja. Por eso no basta con aprobar: hay que apuntar lo más alto posible en las asignaturas que ponderan para tu carrera. Practicar a fondo esas materias concretas es la estrategia más rentable, y para eso están los tests gratuitos de esta página.
Saber por dónde empezar es la mitad del camino. Mucha gente abre el temario por la primera página y se rinde a las dos semanas porque el volumen abruma. Un plan ordenado evita esa frustración. La idea es repartir el esfuerzo, priorizar las materias que más ponderan para tu carrera y dejar tiempo de sobra para repasar y hacer simulacros. No estudies a lo loco: estudia con cabeza.
El plan que verás a continuación es una guía sencilla que puedes adaptar a tu situación. Lo importante es la constancia: media hora bien aprovechada cada día rinde más que un atracón de diez horas el fin de semana. Y, sobre todo, mídete con tests reales desde el principio. Solo así sabrás de verdad cuánto controlas cada tema y dónde tienes que insistir.
Conviene tener una idea realista de qué temas pesan más en cada examen, porque no todo se evalúa por igual. En la mayoría de las materias hay bloques que aparecen prácticamente todos los años y otros que son más anecdóticos. Conocer ese reparto te permite invertir tu tiempo donde de verdad importa y no agotarte estudiando partes que apenas suman puntos.
El siguiente esquema resume el peso aproximado y la dificultad típica de los grandes bloques transversales de la prueba. Tómalo como una orientación: cada comunidad autónoma tiene sus matices y cada año puede variar ligeramente, pero la tendencia general se mantiene bastante estable de una convocatoria a otra.
Mucha gente se pregunta si vale la pena prepararse por internet y de forma gratuita en lugar de pagar una academia. La respuesta honesta es que depende de tu disciplina. Las herramientas online tienen ventajas enormes, pero también algún inconveniente que conviene conocer antes de decidir cómo organizas tu preparación.
El día del examen los nervios son inevitables, pero se pueden controlar. Duerme bien la noche anterior, desayuna algo ligero y llega con tiempo de sobra para no añadir estrés. Lleva varios bolígrafos del mismo color, el documento de identidad y todo el material que te permitan usar, como la calculadora en Matemáticas o Física. Lee con calma todas las preguntas antes de empezar, reparte el tiempo entre ellas y empieza por las que mejor te sepas para coger confianza. Si te bloqueas en una, pasa a la siguiente y vuelve después; quedarte atascado solo te roba minutos y tranquilidad.
Otro consejo que marca la diferencia es revisar al final. Casi siempre sobran unos minutos que la gente desaprovecha por las prisas o el cansancio. Dedícalos a comprobar resultados, repasar la ortografía y asegurarte de que no te has dejado ningún apartado en blanco. Una respuesta sin contestar es un cero seguro, mientras que un intento razonado siempre puede sumar algo.
Y recuerda: la Selectividad es importante, pero no es el fin del mundo. Hay convocatoria extraordinaria, hay segundas oportunidades y hay muchos caminos para llegar a donde quieres. Llegar bien preparado, habiendo practicado de verdad, es la mejor forma de quitarte presión y dar lo mejor de ti. Empieza hoy con los tests gratuitos de esta página y conviértete en alguien que ya ha hecho el examen muchas veces antes de hacerlo de verdad.