Elegir entre el IELTS y el TOEFL es una de las decisiones más importantes para cualquier hispanohablante que busca estudiar, trabajar o emigrar a un país de habla inglesa. Ambas pruebas son reconocidas internacionalmente como medidas confiables del dominio del inglés, pero tienen diferencias sustanciales en cuanto a formato, estructura, enfoque lingüístico y los contextos en los que se aceptan. Entender estas diferencias puede ahorrarte tiempo, dinero y estrés innecesario en tu proceso de preparación.
Elegir entre el IELTS y el TOEFL es una de las decisiones más importantes para cualquier hispanohablante que busca estudiar, trabajar o emigrar a un país de habla inglesa. Ambas pruebas son reconocidas internacionalmente como medidas confiables del dominio del inglés, pero tienen diferencias sustanciales en cuanto a formato, estructura, enfoque lingüístico y los contextos en los que se aceptan. Entender estas diferencias puede ahorrarte tiempo, dinero y estrés innecesario en tu proceso de preparación.
El TOEFL iBT (Test of English as a Foreign Language, versión en internet) es desarrollado por ETS y está diseñado principalmente para entornos académicos. Mide las cuatro habilidades esenciales del idioma —lectura, escucha, habla y escritura— dentro de contextos universitarios. El examen prioriza el inglés académico americano y se realiza completamente en computadora, lo que lo hace especialmente popular entre quienes aspiran a ingresar a universidades en los Estados Unidos y Canadá.
El IELTS (International English Language Testing System), por otro lado, es una prueba administrada conjuntamente por el British Council, IDP y Cambridge Assessment English. Existe en dos modalidades: IELTS Academic, orientado a estudios superiores e inmigración profesional, e IELTS General Training, pensado para quienes buscan trabajo o residencia permanente en países como el Reino Unido, Australia, Canadá o Nueva Zelanda. A diferencia del TOEFL, el IELTS incluye una sección de habla en formato de entrevista cara a cara con un examinador real.
Una de las preguntas más frecuentes entre los candidatos es cuál de los dos exámenes es más difícil. La respuesta honesta es que depende de tus fortalezas individuales. El TOEFL tiende a ser más desafiante para quienes no están acostumbrados al inglés académico americano o a trabajar exclusivamente en computadora durante períodos prolongados. El IELTS puede resultar más accesible para quienes tienen un dominio más amplio del inglés general y se sienten cómodos con el formato oral en persona.
Desde el punto de vista de la aceptación institucional, ambas pruebas gozan de reconocimiento global. Sin embargo, el TOEFL es ampliamente preferido por universidades norteamericanas, mientras que el IELTS domina en instituciones del Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Muchas universidades en todo el mundo aceptan los dos, por lo que la elección puede depender finalmente del destino específico al que aspiras y de los requisitos exactos de la institución o programa al que te postulas.
Para quienes buscan recursos de preparación de calidad, la Comparación entre IELTS y TOEFL en PracticeTestGeeks ofrece materiales de estudio enfocados en el TOEFL que pueden ayudarte a familiarizarte con el formato del examen antes del día de la prueba. Contar con práctica guiada es fundamental para superar los nervios y llegar con confianza al centro de evaluación.
En este artículo analizamos en profundidad las similitudes y diferencias entre el IELTS y el TOEFL, exploramos el formato de cada examen, los costos asociados, los sistemas de puntuación, los países y universidades que aceptan cada prueba, y ofrecemos recomendaciones prácticas para ayudarte a tomar la mejor decisión según tus objetivos personales y académicos. Si estás considerando rendir alguno de estos exámenes en 2026, esta guía es el punto de partida ideal.
El sistema de puntuación del TOEFL iBT y el del IELTS son radicalmente distintos, lo que puede generar confusión al comparar resultados. El TOEFL utiliza una escala de 0 a 120 puntos en total, con cada una de las cuatro secciones —lectura, escucha, habla y escritura— puntuada de 0 a 30. Esta escala numérica permite una comparación cuantitativa directa y es especialmente útil para instituciones que necesitan establecer umbrales de admisión claros y objetivos.
El IELTS, en cambio, utiliza una escala de bandas del 1 al 9, en incrementos de 0,5. La puntuación final es un promedio de las cuatro habilidades evaluadas. Una banda de 7,0 se considera un nivel competente del usuario, mientras que una banda de 8,0 o superior se asocia con un dominio muy bueno del idioma. Muchas universidades de élite en el Reino Unido y Australia exigen bandas de 7,0 o 7,5, mientras que programas de maestría o doctorado frecuentemente requieren entre 7,5 y 8,0.
Para orientarte en la comparación, existen tablas de equivalencia generalmente aceptadas. Un puntaje TOEFL de 79–93 equivale aproximadamente a una banda IELTS de 6,5; un puntaje de 94–101 corresponde a una banda de 7,0; entre 102 y 109 equivale a 7,5; y una puntuación de 110 o más en el TOEFL se acerca a una banda IELTS de 8,0. Sin embargo, estas equivalencias son aproximadas y no todas las instituciones las aceptan de manera formal.
En cuanto a los resultados, el TOEFL iBT los entrega en un plazo de entre 4 y 8 días hábiles después del examen, mientras que el IELTS tarda de 3 a 13 días dependiendo de si se rindió en papel o en computadora. Ambas pruebas permiten enviar los resultados directamente a las instituciones que el candidato seleccione durante el registro, lo cual facilita el proceso de postulación a universidades o programas de inmigración.
Un aspecto a considerar es la política de retención de resultados. ETS conserva los puntajes del TOEFL durante 10 años en sus archivos, aunque la mayoría de las universidades solo acepta puntajes de los últimos 2 años. El IELTS también tiene una validez general de 2 años para fines de admisión académica o inmigración, aunque algunas instituciones pueden exigir puntajes más recientes si el solicitante no ha estado utilizando el inglés activamente.
Si vas a prepararte para el TOEFL, practicar las cuatro secciones del examen con materiales reales es fundamental. Los simulacros de práctica te permiten identificar tus áreas débiles antes del examen oficial, lo que optimiza tu tiempo de preparación y aumenta tus posibilidades de alcanzar el puntaje que necesitas. Recuerda que el puntaje mínimo requerido varía considerablemente según la institución y el programa al que te postulas.
Comprender el sistema de puntuación también te ayuda a establecer metas de estudio realistas. Si tu universidad objetivo exige un mínimo de 90 puntos en el TOEFL, debes apuntar a obtener al menos 22 a 23 puntos en cada sección. Distribuir tu preparación de forma equilibrada entre las cuatro habilidades, en lugar de concentrarte solo en las que te resultan más fáciles, es la estrategia más eficaz para alcanzar ese objetivo.
El TOEFL es la prueba preferida en la gran mayoría de universidades de los Estados Unidos y Canadá. Prácticamente todas las instituciones de educación superior norteamericanas, incluyendo las universidades de la Ivy League, aceptan el TOEFL como evidencia de competencia en inglés para admisión de estudiantes internacionales. Los puntajes mínimos suelen oscilar entre 80 y 100 puntos para programas de pregrado, y entre 90 y 110 para programas de posgrado en universidades de alta selectividad.
Sin embargo, la mayoría de universidades norteamericanas también acepta el IELTS como alternativa válida. Para programas de posgrado en instituciones como MIT, Harvard o Stanford, el IELTS suele requerir una banda mínima de 7,0. En Canadá, el IELTS tiene una presencia muy fuerte especialmente para trámites de inmigración y residencia permanente a través de programas como Express Entry, donde se valora tanto el IELTS como el CELPIP.
El IELTS domina en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda tanto para fines académicos como migratorios. Universidades como Oxford, Cambridge, Imperial College y UCL exigen el IELTS Academic con bandas de 7,0 a 7,5. En Australia, el gobierno requiere el IELTS para visas de trabajo y residencia, mientras que universidades del Grupo de los Ocho generalmente exigen una banda de 6,5 a 7,5 según el programa académico al que se postula el candidato.
Aunque el TOEFL también se acepta en muchas universidades del Reino Unido y Australia, históricamente el IELTS ha tenido mayor penetración en estas regiones. Algunas instituciones australianas y británicas exigen banda mínima de 6,0 en cada sección individual, no solo en el promedio, lo que implica que no es suficiente compensar una habilidad débil con una más fuerte. Verificar los requisitos específicos de la institución objetivo es siempre indispensable antes de decidir qué prueba rendir.
Para hispanohablantes que estudian desde América Latina o España, ambas pruebas están disponibles en numerosas ciudades. El TOEFL se realiza principalmente en centros de examen autorizados por ETS y también en formato doméstico (TOEFL iBT Home Edition) desde casa, con supervisión en línea. Esta flexibilidad ha incrementado su popularidad entre candidatos de países donde los centros de prueba son escasos o están alejados de las ciudades principales.
El IELTS en Latinoamérica se administra en centros del British Council e IDP y tiene una presencia sólida especialmente en México, Argentina, Colombia, Brasil y Chile. Para quienes buscan emigrar a países de habla inglesa desde América Latina, el IELTS suele ser el requisito estándar para visas de trabajo y residencia. Sin embargo, para solicitudes de becas internacionales o admisión a universidades norteamericanas, el TOEFL sigue siendo la opción más comúnmente solicitada.
Aunque más del 90% de las universidades norteamericanas aceptan tanto el TOEFL como el IELTS, algunos programas específicos —especialmente en medicina, derecho y negocios— pueden tener preferencias o requisitos mínimos distintos para cada prueba. Antes de inscribirte a cualquier examen, verifica los requisitos actualizados directamente en el sitio oficial de la institución o programa al que aspiras postularte.
La preparación para el TOEFL o el IELTS requiere una estrategia sólida, disciplina constante y acceso a materiales de práctica de calidad. Independientemente de cuál prueba elijas, el proceso de estudio comparte elementos fundamentales: ampliar tu vocabulario académico, mejorar tu capacidad de comprensión auditiva con distintos acentos del inglés, y desarrollar la agilidad necesaria para leer textos complejos bajo presión de tiempo. Estos tres pilares son la base de cualquier plan de preparación exitoso.
Para el TOEFL, uno de los mayores desafíos es la sección de habla, donde debes responder preguntas en formato grabado sin ningún tipo de interacción con un examinador humano. Muchos candidatos experimentan nerviosismo al hablar frente a un micrófono, especialmente cuando saben que tienen solo 15 a 30 segundos para preparar su respuesta. La práctica repetida con simulacros reales es la única forma eficaz de superar esta barrera y desarrollar la fluidez y confianza necesarias para esta sección.
La sección de escritura del TOEFL incluye dos tareas diferenciadas. La primera, llamada tarea integrada, requiere leer un pasaje, escuchar una conferencia relacionada y luego escribir un ensayo que sintetice ambas fuentes. La segunda es una tarea independiente donde debes expresar y defender tu propia opinión sobre un tema dado. Para el IELTS Academic, la escritura incluye describir un gráfico, tabla o diagrama (Tarea 1) y escribir un ensayo argumentativo (Tarea 2). Practicar ambos formatos te permitirá identificar cuál se adapta mejor a tus habilidades.
El vocabulario académico es un componente transversal a ambas pruebas. Familiarizarte con la Academic Word List (AWL), que contiene las 570 palabras más frecuentes en textos académicos en inglés, puede marcar una diferencia significativa en tu desempeño tanto en lectura como en escritura. Estas palabras aparecen constantemente en los textos del TOEFL y el IELTS, y conocerlas te ayuda a responder preguntas de comprensión con mayor velocidad y precisión.
En cuanto a la preparación para la sección auditiva, es recomendable practicar con una variedad de acentos del inglés. El TOEFL utiliza principalmente el inglés americano, mientras que el IELTS expone a los candidatos a acentos británicos, australianos, neozelandeses y norteamericanos. Escuchar regularmente podcasts académicos, entrevistas en inglés y presentaciones de TED Talks en distintas variedades del idioma te preparará para adaptarte a cualquier acento durante el examen real.
El manejo del tiempo es otro aspecto crítico en ambas pruebas. Tanto el TOEFL como el IELTS están diseñados para que los candidatos trabajen con rapidez y eficiencia. En la sección de lectura del TOEFL, por ejemplo, tienes entre 54 y 72 minutos para responder hasta 20 preguntas sobre 2 o 3 textos extensos. Esto significa que no puedes detenerte demasiado en ninguna pregunta individual. Aprender a saltar preguntas difíciles y regresar a ellas al final es una habilidad que se desarrolla únicamente con práctica sistemática.
Finalmente, realizar simulacros de examen completos bajo condiciones reales es indispensable en las últimas semanas de preparación. Reserva al menos dos o tres horas continuas, apaga las notificaciones de tu teléfono, y rinde la prueba de práctica como si fuera el examen oficial. Esta simulación te permite calibrar tu resistencia mental, ajustar tu estrategia de tiempo y llegar al día del examen con la confianza que solo dan la experiencia y la práctica acumulada.
Los costos asociados a rendir el TOEFL o el IELTS son un factor práctico que no debe subestimarse al planificar tu preparación. El TOEFL iBT tiene un costo que oscila entre $245 y $310 dólares dependiendo del país donde se realice el examen. En muchos países de América Latina, el precio se ubica en torno a los $250–$270 dólares. La versión Home Edition del TOEFL tiene un precio similar y ofrece la comodidad de rendir la prueba desde casa con supervisión remota en tiempo real.
El IELTS tiene un costo que varía entre $200 y $280 dólares según el país y el centro de examen. En México el precio ronda los $220 dólares, mientras que en Argentina puede ser significativamente más alto debido a la conversión cambiaria. Es importante considerar que ambas pruebas permiten enviar los resultados a un número limitado de instituciones de forma gratuita —ETS permite enviar a 4 instituciones sin costo adicional durante el registro— y cobran una tarifa por envíos adicionales.
Más allá del costo del examen en sí, también debes considerar los gastos de preparación. Los cursos de preparación intensivos para el TOEFL o el IELTS pueden costar entre $100 y $500 dólares, dependiendo de si son presenciales o en línea, y del nivel de personalización que ofrezcan. Los libros de preparación oficiales de ETS para el TOEFL y de Cambridge o Collins para el IELTS cuestan entre $30 y $60 dólares y son una inversión muy rentable si se usan de forma consistente y sistemática.
Para reducir costos, muchos candidatos optan por plataformas de práctica gratuitas en línea como PracticeTestGeeks, donde pueden acceder a simulacros del TOEFL sin pagar tarifas adicionales. Esta es una estrategia efectiva para mantener un presupuesto ajustado sin sacrificar la calidad de la preparación. La clave es complementar los recursos gratuitos con materiales oficiales de ETS o Cambridge para asegurarse de que la práctica sea fiel al examen real.
Si necesitas rendir el examen más de una vez para alcanzar el puntaje requerido, los costos pueden multiplicarse rápidamente. Por ello, invertir tiempo en una preparación sólida antes del primer intento es la decisión más inteligente tanto económica como estratégicamente. Las estadísticas muestran que los candidatos que estudian durante al menos 8 a 12 semanas antes del examen tienen tasas de éxito significativamente más altas que quienes se preparan solo días antes.
Para quienes consideran el IELTS para fines migratorios, es importante saber que algunos programas de visa —como el programa Express Entry de Canadá o las visas de trabajo australianas— pueden requerir puntajes específicos en cada sección individual del IELTS, no solo en el promedio general. Un candidato que obtiene una banda promedio de 7,0 pero tiene una banda de 5,5 en habla puede no cumplir con los requisitos de inmigración, lo que le obligaría a volver a rendir el examen completo para mejorar esa habilidad específica.
La planificación financiera y logística es, por lo tanto, una parte integral de tu estrategia de preparación. Define con anticipación cuándo necesitas tener tus resultados listos, calcula los costos totales del proceso —incluyendo preparación, examen y envío de resultados— y asegúrate de tener suficiente tiempo para rendir el examen nuevamente en caso de que el primer resultado no alcance el puntaje necesario. Visita la sección de Comparación entre IELTS y TOEFL para encontrar recursos que te ayuden a optimizar tu preparación.
Una vez que hayas decidido qué prueba rendir, el siguiente paso es diseñar un plan de preparación realista y sostenible. Los expertos en preparación para exámenes de inglés recomiendan dedicar entre 8 y 16 semanas de estudio activo antes del examen, dependiendo de tu nivel actual de inglés. Si actualmente tienes un nivel B1 o B2 en inglés, necesitarás más tiempo de preparación que alguien que ya tiene un nivel C1 consolidado.
Divide tu plan de preparación en fases claramente diferenciadas. Durante las primeras semanas, enfócate en realizar un diagnóstico honesto de tus fortalezas y debilidades. Rinde un examen de práctica completo y analiza detenidamente tus resultados por sección. Esta evaluación inicial te permitirá asignar más tiempo a las áreas que más necesitas mejorar, en lugar de distribuir el tiempo de estudio de manera uniforme entre todas las habilidades.
En la fase intermedia de tu preparación, trabaja de forma intensiva en las habilidades que identificaste como más débiles. Si la escritura es tu punto más débil, practica escribir ensayos argumentativos a diario y busca retroalimentación de un tutor o de herramientas de corrección automática. Si la comprensión auditiva es tu talón de Aquiles, dedica al menos 30 a 45 minutos diarios a escuchar conferencias académicas y tomar notas estructuradas de los puntos principales.
En las semanas finales antes del examen, cambia el enfoque hacia la integración y la simulación. Rinde al menos dos o tres exámenes de práctica completos bajo condiciones reales de tiempo. Analiza los errores cometidos en cada simulacro, identifica patrones recurrentes —como dificultades con preguntas de vocabulario en contexto o con preguntas de inferencia en la sección de lectura— y trabaja específicamente en esos puntos antes del examen oficial.
El descanso y el bienestar mental son componentes frecuentemente subestimados de la preparación para el examen. Estudiar en exceso durante las últimas horas antes del examen puede generar más ansiedad que beneficios reales. La noche anterior al examen, descansa bien, prepara todo lo que necesitas llevar al centro de prueba —documentos de identificación, confirmación de inscripción, auriculares si aplica— y llega con tiempo suficiente para acomodarte antes de que comience la sesión.
En el día del examen, gestionar el estrés es tan importante como haber estudiado el contenido. Técnicas de respiración profunda, mantener una actitud positiva y recordar que el examen es una oportunidad —no una amenaza— pueden marcar la diferencia en tu desempeño. Si encuentras una pregunta particularmente difícil, no te quedes atascado en ella: marca tu mejor respuesta, continúa avanzando y regresa al final si el tiempo lo permite.
Recuerda también que tanto el TOEFL como el IELTS permiten ver tus puntajes antes de decidir si los envías a las instituciones en ciertas situaciones. En el caso del TOEFL, puedes solicitar la cancelación de tu puntaje inmediatamente después del examen si sientes que no fue bien. Sin embargo, esta decisión no debe tomarse a la ligera: muchos candidatos tienden a subestimar su propio desempeño por el estrés del momento, y los resultados finales pueden sorprenderlos positivamente cuando los reciben días después.